jueves, 9 de abril de 2020

Posibles efectos del confinamiento en nuestras viviendas. COVID-19

Me mandan este vídeo desde la vivienda de una Comunidad de Propietarios en cuya pared medianera han salido estas humedades de condensación en los últimos días.



Datos de partida:
- Se trata de una medianera al descubierto, con orientación norte.
- El edificio es de 1945 y se supone que tal medianera es un muro de una sola hoja de ladrillo, sin cámara y sin aislamiento.
- Hace un año, la parte exterior, que estaba sin revestimiento alguno, se guarneció con mortero cementoso hidrófugo. En los años anteriores (décadas) no se había producido humedad alguna, simplemente se padecía falta de aislamiento térmico.
- El dormitorio presenta actualmente moderado olor a humedad y estas manchas variables.


Posibles causas: al margen de que la solución aplicada no era la oportuna o necesaria, considero que es importante tener en cuenta que el problema se ha producido en estos días de confinamiento en que:
- se permanece de forma continua en la vivienda,
- la calefacción puede estar en marcha todo el día,
- se duermen más horas,
- la habitación se utiliza también por el día para estudiar (dormitorio juvenil)
- el ambiente en Valencia ha sido muy húmedo estas semanas de forma continuada, lloviznando buena parte de los días.

Los usuarios de la vivienda comentan que ventilan la habitación todos los días, que no hacen un uso excesivo de ella mayor del que lo puedan hacer un fin de semana, reconocen que sí ponen la calefacción bastante más de lo usual.

Las humedades de condensación se producen por el efecto de la conversión del vapor de agua que hay en el ambiente en líquido al chocar con una superficie fría. Si esta superficie es porosa la humedad se retiene y da lugar al moho. En el caso de la carpintería de aluminio o el cristal de la ventana, al no tener poros, se producen gotas de agua que generan pequeñas escorrentías. En los vídeos se advierte que las manchas más intensas aparecen en los rincones, lo que se llaman puentes térmicos, que no son más que encuentros constructivos entre distintas paredes o entre paredes y techo. Estas zonas, si están deterioradas o no están bien solucionadas son muy débiles frente a cualquier aislamiento, es por ello que la patología se muestra de forma más vehemente en ellas. Es muy común que las manchas aparezcan también en la junta entre la carpintería y la pared.

La solución ejecutada está incompleta. Lo idóneo hubiera sido optar por un sistema SATE (sistema de aislamiento térmico por el exterior) con las siguientes fases:
- Preparación de la superficie del paramento, reparando todo tipo de defectos, cubriendo posibles puentes térmicos y nivelación de la superficie de apoyo.
- Anclaje de las placas aislantes con instalación previa de su perfilería de sujeción. Se ha de cuidar el sellado entre las placas para garantizar la continuidad del aislamiento y no provocar nuevos puentes térmicos.
- Aplicación del mortero armado de revestimiento. Se trata de la imagen final del paramento, son dos capas de mortero entre las cuales se aplica una malla de fibra de vidrio o similar, con la cual se evita la aparición de futuras grietas o fisuras y, con ello, la entrada del agua de lluvia afectando al aislamiento interior.

Este tipo de intervenciones puede ser susceptibles de ayudas y subvenciones de rehabilitación por parte de la Administración al tratarse de mejoras de la envolvente térmica del edificio.

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